Entendemos que las valoraciones deben ser una guía para los inversores, la expresión de la opinión de un departamento de análisis sobre el valor actual de sus previsiones de beneficios (y en último término, de reparto de dividendos) para una compañía en su vida futura. Nunca un intento de justificación del precio del momento en bolsa. En este documento intentaremos poner de manifiesto la metodología de análisis y valoración del Departamento de Análisis de ACF y nuestra aproximación a ciertos conceptos teóricos objeto de controversia en el mercado. En este período hemos podido observar discrepancias entre las valoraciones máxima y mínima publicadas por una misma casa de análisis del orden de 70 a 1 en alguna operadora de telecomunicaciones, siendo muy corrientes las oscilaciones de 7 a 1 y prácticamente generalizadas las oscilaciones de 3 a 1, en términos de valor bursátil del capital. Las oscilaciones del valor empresa (capitalización bursátil más deuda), discurren en niveles ligeramente más atenuados, aunque en todo caso muy notables. ¿Qué puede haber sucedido para que la opinión de un analista sobre el valor de una compañía operadora tradicional de telecomunicaciones, con una actividad relativamente madura, con una cifra de ventas consolidada, año tras año, de decenas de miles de millones de euros, y un resultado bruto de explotación sujeto a variaciones anuales de un dígito a perímetro comparable, varíe de 3, 4 ó 5 a 1 (en términos de valor empresa) en un espacio de tiempo relativamente reducido y con un escenario de tipos de interés relativamente estable? En nuestra opinión, esta cuestión tiene difícil respuesta. El hecho de que los cambios de valoración sean, por lo general, posteriores a la caída bursátil, con una cadencia similar a ésta, y del mismo orden de magnitud, podría llevarnos a la conclusión de que las valoraciones están dirigidas a justificar en todo momento el precio de mercado, antes que a constituir una guía para la fijación del mismo. En un escenario estable de tipos de interés (y, por tanto de tasas de descuento), sin variaciones drásticas en las proyecciones de generación de ingresos y resultados, y sin cambios radicales en las expectativas de crecimiento a largo plazo, no es justificable desde un plano teórico un cambio radical en las valoraciones. Esto es lo que creemos en ACF, y por ello nuestras valoraciones han variado relativamente poco en el transcurso de los últimos dos años. En plena polémica sobre el papel y fiabilidad de la comunidad de analistas se ha planteado un debate teórico sobre métodos de valoración. ACF tiene una línea intelectual sobre este particular que puede ser conveniente recordar en este contexto de mercado. Éste es el propósito de este documento.
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